Historia

Del Monasterio de las Ursulinas

El 25 de noviembre de 1535 en Brescia, Italia, nace la Compañía Santa Úrsula fundada por Santa Ángela Merici. Con esta obra se abre para las mujeres de su tiempo un camino nuevo dentro de la Iglesia y la sociedad. Poco después de la muerte de Santa Ángela, se constata un rápido crecimiento de la Compañía, que se dedica preferentemente a la educación de la juventud femenina, convirtiéndose en la primera orden religiosa de mujeres consagrada a la enseñanza.

La Compañía se encomienda a la protección de Santa Úrsula, una princesa británica de los primeros siglos del cristianismo, que fue maestra de muchas jóvenes a quienes guió con voluntad y santidad hasta las últimas consecuencias en el barco donde fue martirizada junto a las jóvenes vírgenes que la acompañaban.

En 1572 San Carlos Borromeo introdujo a las ursulinas en la vida en comunidad, y a fines de los Siglos XVI y XVII las comunidades ursulinas ya estaban instaladas en grandes ciudades de Francia, Italia, Alemania y los países Bajos, y posteriormente en Canadá, Estados Unidos y variadas ciudades del mundo, incluyendo países de América Latina.

La llegada de las Religiosas a Chile

El monasterio de las religiosas ursulinas se instaló en Berlín en 1854, donde se preocuparon de la educación y la formación femenina. Con la ascensión al poder del nacional socialismo, las Religiosas se vieron afectadas en su quehacer educativo. El 16 de julio de 1936 el Ministro de Educación mandó una carta-decreto a los cinco colegios católicos de Berlín donde se les comunicaba que no era necesaria la existencia del colegio, por lo que deberían cerrar sus puertas. Ante esta situación, los obispos les recomendaron dejar Alemania. Las Religiosas debían dejar su país y familias y partir a tierras desconocidas; lo que las animó a tan gran aventura fue el amor a Dios y el anhelo de propagar la vocación que Santa Ángela les inspiró.

En noviembre de 1938 llegaron a Chile las primeras cuatro ursulinas, de un total de 21 religiosas que lo hicieron posteriormente en marzo de 1940. Algunas de ellas venían para conocer  y después volverían a su país, pero la situación en Alemania se agravó con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ante este nuevo escenario decidieron quedarse aquí.

Al comienzo las religiosas desempeñaron labores diversas: trabajos en hospitales, atención a hijos de refugiados alemanes o huérfanos del terremoto de Chillán, ayudaban a niños con problemas del habla, etc.

En marzo de 1939, y de acuerdo a sus raíces fundacionales, comenzó el trabajo educativo en Santiago con un kindergarten que funcionaba en la calle Víctor Hendrych, en el Convento de las Agustinas ubicado en la comuna de Providencia, que fue creciendo año a año.

El 15 de septiembre de 1944, las religiosas ursulinas compraron un terreno en Maipú donde construyeron el Monasterio que ocupan hasta hoy.

El kindergarten al poco tiempo se transformó en el Colegio que, en 1952 se instaló en Vitacura, comuna emergente en la zona oriente de Santiago.

Más tarde, en 1962 al constatar que en la comuna de Maipú no había ningún colegio de Enseñanza Secundaria Femenina, decidieron iniciar el Colegio Santa Úrsula en esa comuna, como anexo al de Vitacura.

En 2011 el colegio de Maipú se adscribió al régimen de financiamiento compartido, y ambos colegios quedaron como instituciones académicas independientes.