Junio 27, 2017

Imperdibles detalles de “Coaching para padres de adolescentes”

Imperdibles detalles de “Coaching para padres de adolescentes”

En el marco del programa Escuela para Padres nos visitó Paola Ceruti , psicóloga clínica, Magíster en Psicoterapia Breve, especialista en Coaching Estratégico y Programación Neurolinguistica.  En esta oportunidad nos habló de la etapa de la adolescencia y la comunicación con los padres, resaltando la importancia de educar emocionalmente a nuestros hijos, en la medida en que nos mantenemos conectados emocionalmente con ellos y los guiamos a conectarse consigo mismos, en un interjuego constante entre contenerlos, por un lado, y desafiarlos a responsabilizarse por encontrar sus propias respuestas, por el otro.

La charla realizada por Paola Ceruti tuvo un sello cercano, íntimo y muy interactivo, formándose espontáneamente un interesante diálogo entre la psicóloga y nuestros apoderados, quienes aportaron con sus preguntas y experiencias como padres.

Este es un tema cuya importancia es transversal y cuya actualidad sigue siempre vigente: la adolescencia es una etapa especialmente delicada, en la que muchas veces los padres se ven desafiados a buscar nuevos recursos para acompañar de mejor forma a sus hijos, en un período de vida en que la mirada de éstos se vuelve más cuestionadora hacia ellos.

Dada la relevancia de este tema, Constanza Zambrano, psicóloga de 7° básico a II° medio de nuestro colegio, comparte un breve artículo basado en la charla “Coaching para Padres de Adolescentes” realizada por Paola Ceruti. Los invitamos a a tomar nota.

Todos los seres humanos buscamos sentirnos “conectados” en las relaciones, al tiempo que intentamos por todos los medios sentirnos “desconectados” de quienes queremos.  Y es que el sentimiento de desconexión es quizás una de las sensaciones más dolorosas cuando se prolonga en el tiempo: Buscamos compartir algo que nos es relevante con alguien en un momento de especial vulnerabilidad y sentimos de pronto que “no está”, o que de alguna manera no lo encontramos de la manera que lo necesitamos,  porque esa otra persona – sea por la razón que sea- no ha entrado en sintonía con lo que estamos experimentando.  Nos sobreviene entonces un sensación que todos hemos visitado alguna vez: un sentimiento de soledad y desprotección en nuestra propia fragilidad.

La adolescencia es precisamente  una etapa de ambivalencia, donde los jóvenes juegan entre la conexión y la desconexión con sus padres. Esos momentos de desconexión, quizás los más difíciles de sobrellevar para los adultos, son  justamente  aquellos en que se produce el “desencuentro” entre padres e hijos; un espacio vacío entre el adolescente y el adulto que abre una brecha entre ambos. Los adolescentes, que aún no saben aún con claridad cómo manejar aquellas emociones  de mayor vulnerabilidad, suelen reaccionar de dos formas antes este sentimiento de desconexión: Algunos, que buscando una respuesta en la otra persona, recurren a la agresividad como mecanismo de protección. Aquí, los padres suelen convertirse en el blanco de protestas, críticas o actitudes de desafío y enfrentamiento. Otros tantos, que buscando suprimir el miedo a no sentirse queridos, reaccionan desde la evitación: “No te pesco y no me importas”. Estos jóvenes se adormecen emocionalmente en el dolor que están sintiendo y se retraen.

¿Qué hacemos como padres en esos momentos? Lo primero a tener en cuenta, según enfatiza la psicóloga Paola Ceruti, es que ese adolescente que ha tomado una actitud de crítica o de indiferencia, y que por cierto puede despertar distancia o rechazo por parte de los demás, está en realidad buscando – desde el fondo de sí mismo – una conexión con sus padres. Si bien no ha encontrado aún otra forma más adaptativa y consciente de manifestarlo. Esto es importante tenerlo en mente, pues lo más común es que estas actitudes de los adolescentes constelen en nosotros sus padres reacciones igualmente defensivas: cuando nos sentimos dolidos y “atacados”, solemos reaccionar instintiva y reflejamente desde la defensa. Sin embargo, responderles a ellos desde la agresividad o evitación sólo producirá una escalada en el “cortocircuito”, en ese espacio vacío que se ha extendido entre ambos, produciendo una escalada de desconexión. Efectivamente, somos nosotros los adultos quienes debemos interpretar su conducta, de forma no literal por cierto.

¿Cómo cortamos pues este círculo vicioso? La respuesta de la psicóloga Paola Ceruti es directa y clara: Conectándonos. El rol de los padres tiene mucho que ver con mantenerse conectados con sus hijos, aún en el dolor o el desencuentro, precisamente para ayudarlos a mantenerse conectados consigo mismos. Al tomar este camino, los padres se transforman en una suerte de “mediadores” entre el adolescente y las emociones que le está costando reconocer o procesar, y de esa forma, les ayudan a contener y regular su mundo interno.

El papel de la contención es en este sentido invaluable. Contención no es sólo lo que digo, sino sobre todo el cómo estoy presente con el otro. Aquí, Paola Ceruti nos entregó herramientas, algunas de las cuales reproducimos a continuación:

  • Podemos partir por una acomodación del tono de voz: Hablar más despacio y con un volumen más bajo profundiza y crea intimidad con el otro.
  • Reflejarles a nuestros hijos lo que están sintiendo, esto es, ponerlo en palabras. A veces, este simple gesto genera entendimiento y alivio.
  • Validar lo que están sintiendo – diferenciándolo de cómo han reaccionado a ello.
  • Escuchar es mucho más que oír, es en realidad entender al otro. Para entender a nuestros hijos debemos explorar su mundo interior, manteniéndonos en una actitud receptiva. Muchas veces, nos apresuramos a entregar un consejo, un reto o incluso el consabido “sermón” que los adolescentes tanto rechazan. En este sentido, es apartador a un diálogo realizar preguntas, de manera cuidadosa y sin que esto se transforme en un “interrogatorio” para el otro. Estas preguntas nos ayudarán a comprender con mayor profundidad lo que experimenta  nuestro hijo/a, pero más aun,  permitirán que el propio adolecente aclare y ordene su sentir, pudiendo tomar consciencia y responsabilidad en su vivencia. Algunas preguntas que enriquecen la educación emocional de padres a hijos:
  • Ayudándolos a clarificar: ¿Qué pasó? ¿Qué sentiste?  Dame ejemplos de eso
  • Ayudándolos a tomar consciencia de sus expectativas: ¿Qué esperabas que ocurriera?
  • Contribuyendo a expresar lo que necesitan de manera proactiva y propositiva, en lugar de permanecer en la pasividad de la queja: ¿Qué necesitas en este momento?
  • Guiando a los hijos a focalizar y priorizar lo que les sucede: ¿Qué es lo más importante que te gustaría que yo escuchara o entendiera?.  Si tuvieras que resumir qué es lo que te pasa, o aquello que  te gustaría que yo guardara de todo  lo que hablamos, ¿qué sería?
  • Acompañando a tomar responsabilidad en lo que les sucede y en la relación que quieren co-construir con sus padres: ¿Hay algo que te gustaría pedirme?

 

Por último, la psicóloga Paola Ceruti realzó de forma especial la importancia del desafío en el diálogo con adolescentes, es decir, llevarlos más allá de sus límites e instalarlos a responsabilizarse desde una actitud proactiva de aquello que les aqueja. Algunas preguntas que inducen a ello:

  • Ayudando al adolescente a plantearse objetivos y responsabilizarse: ¿Cuál es tu objetivo? ¿Para donde quieres ir? ¿Qué quieres lograr con eso? ¿Qué esperabas conseguir con lo que hiciste?
  • Guiando en la búsqueda de indicadores para lo que desean lograr: ¿Cómo te vas a dar cuenta de que lo estás logrando?
  • ¿Con qué recursos cuentas para ir para allá?
  • ¿Qué es lo más importante para ti de ir para allá?
  • Para llegar ahí, ¿cuál es tu primer paso?

Como parte importante del diálogo que educa desafiando, debemos también ayudarles a nuestros hijos a “construir un protagonista” en lo que les sucede, entregándoles la noción de manejo y libertad para elegir dentro de la situación que estén viviendo:

  • ¿Qué hiciste tú frente a eso?
  • ¿Qué decidiste hacer?
  • ¿Qué te hizo elegir eso , en vez de otra cosa?
  • ¿Qué otras opciones tienes?
  • ¿Qué harás distinto la próxima vez?

Los dejamos con estas herramientas, esperando ahora que tomen ustedes el protagonismo de explorarlas con sus hijas.

*Por Ps. Constanza Zambrano, basado en la charla “ Coaching para Padres de Adolescentes : el arte de contener y desafiar” , de la psicóloga y Coach Paola Ceruti.

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