Marzo 8, 2017

Nueva Subdirectora de Formación

Nueva Subdirectora de Formación

“Miro a todas nuestras alumnas y pienso en el rol que estarán llamadas a jugar en su familia, en su trabajo, en la sociedad; en que todas serán mujeres con mucho que aportar en la construcción de nuestro país. Siento la maravillosa responsabilidad de que tenemos de formar a estas niñas para que sean mujeres íntegras” explica Carmen Fernández De Castro, nuestra nueva Subdirectora de Formación, quien se incorporó al equipo directivo del Colegio hace un mes. Filósofa de la Pontificia Universidad Católica y con experiencia en colegios en Chile y el extranjero, donde ha vivido junto a su familia. Confiesa que ve “un desafío fascinante” en la misión que le encomendaron las religiosas Ursulinas para el área formativa del Colegio.

“Este es un gran Colegio, de mucha trayectoria y alumnas que se destacan por su sólida formación. Las Ursulinas son mujeres completas, equilibradas en lo formativo y lo académico, trabajadoras, sencillas, alegres y comprometidas” continúa con entusiasmo, al hablar del trabajo que está comenzando, apoyada por Sor Josefina, quien viajará a mediados de año a Roma para realizar su tercera probación como parte del camino formativo de las Ursulinas de la Unión Romana.

Como formadora, siente como un privilegio el ambiente espiritual que ve en el Colegio y que está presente en todo su quehacer. “Es un lujo poder tener a las Madres, en Chile, son muy pocos los escolares que hoy tienen la posibilidad del contacto diario con religiosas. Es parte del ambiente espiritual profundo que se respira en todo; una espiritualidad que se ve en cómo hemos trabajado en la preparación del año, en las profesoras, en su interés por los sacramentos, en su preocupación por buscar un sentido profundo para enfocar su trabajo con las niñitas. Esto se transforma después en herramientas de vida que van impregnando toda la pedagogía y que, de la mano con las destrezas académicas que las niñitas necesitan para desenvolverse en el mundo, producen una fórmula imbatible. Cuando una niñita se siente bien formada, con las herramientas adecuadas, segura, podrá desarrollar durante su vida todos los proyectos que se proponga”, dice la profesora.

El mundo y la sociedad chilena son cada vez más complejos y, a ratos, adversos para los católicos. ¿Cómo debe ser hoy una ursulina?

La misma que hace 75 años cuando llegaron las Madres alemanas a Chile, pero fortalecidas con las oportunidades y desafíos que hoy nos plantea un mundo que estamos llamados a iluminar como católicos.

Queremos formar jóvenes católicas, claras, seguras de quiénes son y de sus convicciones, pero a la vez, abiertas al otro, dispuestas a servir a los demás, carismáticas.

Tenemos mucho que decir hoy en una sociedad que necesita de la visión antropológica católica, esa visión cruza todas las áreas del Colegio y es una de nuestras fortalezas.

Creo que es muy importante que hoy los jóvenes sepan defender y fundamentar sus convicciones que están siendo permanentemente desafiadas también con argumentos. Queremos preparar muy sólidamente a nuestras niñitas para el mundo que les toca vivir.

Con ese objetivo, ¿cuáles son sus prioridades de trabajo?

Lo primero es conocer bien el Colegio, a las profesoras, a las niñitas -voy a hacer clases de Religión en IIIº medio-, a los apoderados e impregnarme del “sello ursulino”. Queremos dar un nuevo impulso a las campañas de acción social tradicionales del Colegio, que son todas preciosas.

En el plan de formación estamos trabajando muy intensamente con los valores institucionales que son el trabajo bien hecho, la honestidad, la sencillez, la acogida al otro, la postura crítica y reflexiva; todos fundamentales para que cada niñita transforme el entorno en que le toque desenvolverse.

Pero el objetivo más ambicioso a mediano plazo es elaborar un plan de formación muy sólido y bien estructurado, que plasme el espíritu del Colegio que está impregnado en todo lo que se hace aquí. Y que muestre también todo el camino que recorre la alumna que entra a este colegio en su espiritualidad, desde su formación ética y afectiva, a su educación cívica y el desarrollo de su vocación.

¿Qué corresponde al Colegio y qué a los padres en la formación de las alumnas?

Los padres y el Colegio tenemos un solo y principal objetivo: ayudar a que cada alumna descubra y pueda desarrollar su proyecto de vida para ser feliz y vivir en plenitud.

Eso necesariamente demanda una alianza indisoluble entre ambos, un trabajo conjunto.

Los padres tienen el rol principal en esto, no hay duda, pero cada día dejan a sus hijas durante 8 horas en el colegio y nosotros tenemos que apoyar su labor. Nos han encargado lo más valioso que tienen, a sus hijas, y como Colegio nos sentimos muy responsables y comprometidos con ese maravilloso encargo.

La convivencia se ha vuelto un desafío en todos los niveles, ¿cómo la está fortaleciendo el Colegio?, ¿cómo debe tratarse el tema del bulling?

La buena convivencia es una de las fortalezas que tanto profesoras, alumnas como apoderados, destacan del Colegio en los diagnósticos efectuados primero por Aptus y, ahora por Focus para el plan estratégico. Es un valor que debemos cuidar y por eso el Colegio acaba de terminar la revisión de su plan de convivencia para actualizar y fortalecer lo que sea necesario.

Aprender a convivir con los demás es una de las cosas más importantes que se aprende en el colegio. Justamente, los valores que estamos trabajando como institución, apuntan a esto. Acoger a otro exige empatía. Tener una postura reflexiva y crítica lleva a evaluar profundamente la propia acción. Es viviendo estos valores en el Colegio que queremos generar un ambiente donde no haya espacio para el maltrato, pero donde sobre todo haya un clima de encuentro y de solidaridad, en el que cada niñita se sienta tranquila y pueda desarrollar todo su potencial.