Agosto 8, 2017

Orgullo SU: Teatro con sello Ursulino

Orgullo SU: Teatro con sello Ursulino

En sus ensayos finales está “Las Animas”, el musical que se estrenará el 24 de agosto con un elenco de alumnas desde 6° básico que interpretará la obra de Alejandro Sieveking con música de Violeta Parra. Tres ex alumnas y profesoras, Amalia Letelier, Guadalupe Becker y Fernanda Briones, han trabajado bajo la dirección general de otra ex alumna, Ester Rojas, en el montaje que también incorpora una banda musical de alumnas, además de escenografía y vestuario creado por ellas mismas.

Por Bernardita Arellano

Un trabajo codo a codo en el que estas cuatro ursulinas han revivido sus días escolares y volcado su experiencia profesional, como nos cuentan aquí

 

Ester se hizo cargo hace cuatro años del grupo de teatro y de la obra musical que cada año realiza el Colegio. Con su experiencia como actriz y directora de los musicales de las Universidades Católica y de los Andes, selecciona cada pieza, adapta los textos, coordina las audiciones de las niñitas y luego lidera el equipo de coreógrafos, sonidistas, iluminadores, vestuaristas y maquilladores que participan de este proyecto. “Estoy en la parte de producción dura. Diseñando el maquillaje, la paleta de colores, que en esta obra es súper importante porque los personajes son señoras mayores y hay que lograr que niñitas de 6º y 7º se vean como viejitas”, explica. Las actrices, cuenta, “están felices, son súper cumplidoras, trabajadores, se comprometen cualquier cantidad, le ponen un montón de corazón”.

La batuta musical la llevan Amalia Letelier y Guadalupe Becker, jefa del departamento de Música y directora del Coro del Colegio; la primera, musicóloga y pianista, la segunda, quien este año se incorporó como profesora. Además de la parte vocal, las alumnas también interpretan los arreglos y adaptaciones de canciones de Violeta Parra. “Hay teclados, guitarras, bajo eléctrico, percusiones y ukeleles. A todas les enseñamos y las introdujimos en el mundo de estos instrumentos, porque acompañan toda la obra”, explica Amalia.

Continúa Guadalupe Becker, quien hasta ahora enseñaba a grupos de máximo doce personas y cuenta que “hacer clases en el Colegio ha sido una experiencia única”, dice la experta en método Suzuki. “Ha sido un trabajo codo a codo, donde se suman diferentes asignaturas y talleres, de manera que las niñitas integren todo lo que van aprendiendo y no las vean como algo parcelado”, agrega. “A medida que avanzan los ensayos, hemos podido ver como se emocionan con los textos de Violeta Parra que es una mujer apasionada, que sufre…  es realmente un privilegio poder trabajar su repertorio con Amalia Letelier, que forma parte de la familia que impulsó la carrera de esta trascendental artista chilena que celebramos en sus 100 años”.

Otro elemento innovador ha sido al vestuario. “Estamos trabajando con bastante material de reciclaje”, explica Ester, “las faldas tienen un look de 1900 en el campo; una está hecha con mimbre, otra con cacharritos de greda que hicimos con las niñitas, otra con corbatas de los papás y una de mallas de verduras que imita la artesanía con crin de caballo”. De esto se hizo cargo el departamento de Arte que dirige Fernanda Briones. También de la escenografía, donde los I medios trabajaron en instalaciones con material reciclado y los 1° básicos aportaron flores de origami hechas con revistas, explica Fernanda, quien estudió Arte y luego se tituló de pedagogía.

 La “semilla” ursulina

Amalia, Ester y  Guadalupe egresaron del colegio en 1998, Fernanda, el 2003. Las cuatro, activas participantes del coro y del teatro, recuerdan con mucho cariño su paso por el área artística y el sello que les dejó. “El origen de mi vocación de actriz viene cien por ciento del Colegio, se notaba que teatro y coro eran muy importantes y te daban todas las facilidades del mundo. A las funciones iban las madres, tus profesoras, tus compañeras… eso te potencia mucho. La semilla que sembraban te daba la posibilidad de ser artista”, destaca Ester.

Guadalupe está de acuerdo. “La experiencia como coralista que tuve en el Colegio me ayudó a desarrollar un muy buen oído, a cantar a varias voces, y cuando entré a la universidad ya tenía una base muy buena, además de la experiencia personal que fue súper entretenida y gratificante. Habernos topado hoy entre amigas, con las mismas que estábamos en el coro desde chicas, ha sido realmente un regalo”.

“Toda el área artística del Colegio me marcó mucho por las profesoras que tuve y por todo lo que aprendí” recuerda Fernanda, que estudió Arte en la U. Finis Terrae. “Siendo parte del coro viví experiencias muy marcadoras, como el primer viaje a Alemania para participar en un concurso internacional”, agrega.